Esta espléndida obra de arte de 4.500 años representa al faraón Kefrén, hijo de Keops, en la cúspide de su poder, está considerada una obra maestra de la estatuaria egipcia. Carme Mayans Especialista en Historia Antigua y Arqueología Durante décadas, y antes de su sustitución por el monumental edificio del Nuevo Museo Egipcio que se alza junto a las pirámides de Giza, el viejo museo egipcio de la plaza Tahrir, en El Cairo, ha sido el museo de antigüedades faraónicas más importante del mundo, un lugar mágico donde podían contemplarse algunas de las obras de arte más increíbles del antiguo Egipto. Estatuas de piedra, sarcófagos, ajuares funerarios, tesoros como el de Tanis o el de Tutankhamón... Una visita a este lugar era un maravilloso viaje en el tiempo, pasear por sus salas era establecer un poderoso vínculo con una civilización desaparecida hace mucho, mucho tiempo, pero que a pesar de ello nos ha dejado innumerables vestigios de su existencia...