El tierno y peligroso rostro del amor se me apareció una noche
después de un día muy largo. Era quizá un arquero con su arco o bien un músico con su arpa. Ya no sé más.
Todo lo que sé es que me ha herido, quizás con una flecha, quizás con una canción.
Todo lo que sé es que me ha herido, herido en el corazón y para siempre.
Ardiente, demasiado ardiente, herida del amor.
Jacques Prévert
Pintura: Émile Lévy ( 1826-1890) - "Venus y Cupido", 1862.
Pintura: Émile Lévy ( 1826-1890) - "Venus y Cupido", 1862.
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La maja desnuda1795 - 1800. Óleo sobre lienzo, 97,3 x 190,6 cm La maja desnuda Sigue la tipología tradicional de la diosa Venus tendida sobre el lecho. La primera mención de esta obra data de noviembre de 1800, en la descripción del palacio de Godoy del grabador Pedro González de Sepúlveda, durante la visita que hizo en compañía de Juan Agustín Ceán Bermúdez y del arquitecto Pedro de Arnal. Colgaba allí en un "gavinete interior" junto con otras Venus, aunque no hizo de ella gran aprecio en su Diario: "Una [Venus] desnuda de Goya pero sin divujo ni gracia en el colorido". Esa presencia en el palacio de Godoy parece documentarse asimismo en uno de los Ajipedobes, violentas caricaturas contra el Príncipe de la Paz, de principios del siglo XIX, en que este cuadro aparece como decoración de sobrepuerta en su gabinete de trabajo. A La maja desnuda, y a su compañera, La maja vestida (P00741), se pudo referir Gregorio González de Az...
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